Se cumplen tres años del atentado a Cristina: termina el juicio pero siguen las dudas sobre la pista Milman
- Publicado el 31/08/2025
Hay un sonido breve, metálico y frío que un puñado de personas no se pueden sacar de la cabeza desde la noche del 1° de septiembre del 2022. «Clic» es lo que escucharon esos militantes, en su mayoría jóvenes, cuando un hombre emergió de la multitud y gatilló su pistola Bersa calibre 32 a centímetros de la cara de Cristina Fernández de Kirchner.
Este lunes se cumplirán tres años de aquella fatídica noche en la que tuvo lugar el episodio de violencia política más grave desde el retorno de la democracia. La particularidad de este tercer aniversario del intento de asesinato a la entonces vicepresidenta es que llega a casi sobre la clausura del juicio a los autores materiales y con nulas expectativas en la querella de que se investigue si realmente hubo una intencionalidad política.
Esa gran duda, llamada “pista Milman” se mantiene desde el día que un testigo declaró haber escuchado al diputado nacional del PRO, Gerardo Milman, decir, unos días antes del hecho: «Cuando la maten voy a estar camino a la costa». Es el mismo diputado que había presentado en el Congreso un pedido de informes sobre la custodia de la entonces vicepresidenta en el que habló de la posibilidad de un «falso ataque a la figura de Cristina para victimizarla».
“No tenemos nada”
La jueza María Eugenia Capuchetti quedó frente a la investigación y decidió partir en dos la causa.
Por un lado, elevó a juicio al atacante Fernando Sabag Montiel y a su entonces pareja, Brenda Uliarte, junto con el jefe del grupo de vendedores de copos de azúcar Gabriel Carrizo, recientemente liberado. Por el otro, dejó en primera instancia la investigación que supo tener a Milman bajo sospecha.
Las imágenes que confirmaron la presencia de Milman y sus secretarias en el bar Casablanca
En ese tramo continúa el análisis manual del contenido que se le extrajo a un iPhone 14, que no solo salió a la venta después del atentado, sino que se le secuestró a Milman a fines de 2023, más de un año después del hecho. Sumado a eso, el diputado recién aportó su clave en mayo pasado, durante una declaración espontánea, y a fines de junio se pudo acceder.
«Si lo último que hay en la instrucción es un análisis del contenido del teléfono de Milman entonces no tenemos nada. Lo que sentimos es que la jueza nos toma el pelo», le dijo a Tiempo el abogado José Manuel Ubeira, que junto con Marcos Aldazábal representa a la expresidenta. «Tenemos la obligación de agotar todas las posibilidades, pero no creemos en nada de la investigación de la jueza», expresó.
«Nosotros primero dejamos pasar 15 días desde que la jueza se hizo cargo de la causa para que no sintiera la presión de la vicepresidenta de la República, de lo que era tenerla como querellante al día siguiente del hecho. Esa fue una instrucción de Cristina», recordó Ubeira.
Pero cuando vieron que las cosas empezaban a salir mal, principalmente a partir de la rotura del celular del atacante, cuyo contenido sigue siendo una incógnita, dijo que decidieron presentarse. «Tuvimos algunos intercambios con la jueza, en principio cordiales, porque más allá de que podían decir que venía de un lado u otro, yo jamás juzgué a un juez de antemano por un prejuicio o por quien la pudo haber impulsado, dijo.
El “punto de quiebre”, señaló, fue cuando la magistrada decidió no incautar los teléfonos de Milman ni de sus secretarias. “Fue la primera vez en mi vida profesional que tuve que ir cuatro veces a la Cámara Federal a reclamar. A partir de ese momento no hubo ningún tipo de contacto personal con Capuchetti».
Termina el juicio
Mientras tanto, el abogado destacó el juicio a cargo del Tribunal Oral Federal 6. «Tuvimos un muy buen tribunal que permitió amplitud a las partes y siempre sentimos que fue una muy buena reunión de colegas, tanto los de la defensa como de la Fiscalía», valoró.
Al juicio contra Sabag Montiel y Uliarte, sobre quienes pesa un pedido de condena de la fiscal Gabriela Baigún de 19 años y 14 años y dos meses de prisión, respectivamente, le quedan un puñado de audiencias para terminar.
Fuente Tiempo Argentino